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¡DESPUÉS DE LEER ESTO USARÁS EL CASCO!
Domingo 2 de septiembre, 2018 por Jesús Valcárcel Corbalán

El accidente se produce en la Primera Aguja de los Morenos en una de las dos vías recientemente abiertas en este risco, la vía “De pinches y pelacucos”, 7b (6b/A2).

Antecedentes:

El día 15 de agosto. Se abre la primera vía “S. Ortega Frente de Liberación Nacional, 6c+ por Braulio y Ricardo. Este día se instalan reuniones rapelables a base de chapas con anilla de acero inoxidables A4 en las reuniones R1 y R2, por lo que este día ya se examinó bien la vía durante su apertura, como siempre hacemos, tirando todo aquel bloque o piedra suelta para evitar futuros accidentes, se pasó por allí escalando y rapelando durante el descenso.

El día 22 de agosto. Braulio en compañía de Nano de Pelahustán, encadena la vía abierta el 15 de agosto y abre una nueva vía con R1 independiente rapelable, y con la R2 común con la vía anterior, por lo que, pasaron por la zona de del desprendimiento en color amarillo, según fotografía, en cuatros ocasiones, dos escalando y dos descendiendo.

Día del accidente:

30 de agosto. Este día acuden Alejandro y Braulio a encadenar las dos vías en el día. Alejandro encadena de primero la primera vía abierta, por lo que rapelan hasta el suelo para escalar la segunda vía abierta. Braulio encadena el primer largo, Alejandro le descuelga al suelo para posteriormente encadenarla él, quedándose en la R1 para asegurar a Braulio de nuevo. Braulio encadena el segundo largo, proponiendo aproximadamente 7b, monta la reunión R2 con dos mosquetones de seguro para que Alejandro le descuelgue y pueda escalarla de primero.

Cuando Braulio es descolgado por Alejandro, a 10 metros de la R2 caen varios bloques de piedra de la zona amarilla según fotografía. Alejandro grita pero Braulio apenas tiene tiempo para reaccionar, por lo que uno de los pequeños bloques de aproximadamente 15 cm x 15 cm, le impacta de soslayo en la zona occipital izquierda y el trapecio izquierdo, provocando la rotura del casco Siroco de espuma de policarbonato expandido, rajando superficialmente el cuero cabelludo. En el trapecio le causa una contusión con herida superficial, y algún cascote extraviado provoca una herida profunda en forma de siete en el muslo izquierdo.

Alejandro al ver lo aparatoso del impacto y las consecuencias, preguntó si estaba consciente, a lo que le respondí que sí estaba bien, que estaba perfectamente consciente y que aparentemente no era grave, por lo que me baja hasta la reunión.

En ningún momento perdí la consciencia. Como perdía bastante sangre por el cuero cabelludo me quité la camiseta, me la até a la cabeza para contener la hemorragia y le dije a Alejandro que subiera a recuperar el material y a comprobar que no quedaba nada de peligro arriba. Alejandro, después de recuperar todo y realizar las pertinentes comprobaciones, bajó hasta mí y me descolgó hasta el suelo.

Una vez en el suelo, le dije que estaba bien y que llamara al 112, al ser un Traumatismo Craneoencefálico y no saber la gravedad del mismo, si había rotura craneal o no.

Mientras él recogía todo, yo bajé despacio hasta una zona abierta donde el grupo de rescate pudiera actuar con seguridad.

El accidente se produjo aproximadamente sobre las 15.00 y el Helicóptero del 112 de Castilla y Leon desde Valladolid llegó sobre las 15.45. Bajaron primeramente dos rescatadores para realizar las curas pertinentes y meterme en la camilla, para posteriormente trasladarme en transporte aéreo hasta el puerto el Pico, donde una ambulancia me recogería.

Primero me trasladaron al Centro de Salud de Mombeltrán, donde la doctora me tomó la tensión y posteriormente me trasladaron al hospital de Talavera de la Reina, donde me realizaron las curas definitivas, así como unas radiografías para prevenir rotura craneal y me tuvieron en observación hasta que me dieron el alta médica sobre las 21.00 horas de la tarde.

Parece ser que no me hicieron una tomografía axial computarizada o TAC, ya que el cerebro estaba estático y fue el objeto el que impactó en el mismo, por lo que, si con una radiografía se detecta que no hay fractura craneal, no tendría por qué haber más daños internos.

Tanto el grupo de rescate como los asistentes de la ambulancia me tomaron los datos y me preguntaron si estaba federado. Luego uno de los asistentes me comento en el hospital que me enviarían a casa la factura del rescate y traslado al hospital para que se lo pasara al seguro de la Federación.

Hay que decir que el personal del helicóptero, ambulancia y hospital, me trataron con total profesionalidad de forma extraordinaria.

El día 2 agosto, Alejandro acude junto con Fernando Bote a repetir las dos vías, las encadenan y revisan la zona del desprendimiento.

Posibles causas del accidente:

  • Desprendimiento posiblemente provocado por el apalancamiento de las cuerdas sobre bloques inestables durante los rápeles y descuelgues. A pesar de inspeccionar bien la zona, bajamos la guardia al ver que nada había ocurrido durante las escaladas y bajadas anteriores.

Conclusiones:

Los posibles desprendimientos podrían haberse prevenido, habiendo realizado una inspección constante de la zona de baja en cada maniobra.

Las secuelas en la cabeza del accidentado podrían haber sido menores de haber utilizado un casco con estructura de plástico polipropileno y debajo espuma expandida de policarbonato con correas de ajuste.